Ir al contenido principal

Guía

Apps para aprender inglés: elige por necesidad, no por ranking

No hay una app mejor que las demás, hay una que encaja con lo que te falta. Las apps para aprender inglés se agrupan en cuatro tipos: curso estructurado (gramática y progresión por niveles), memorización de vocabulario (repetición espaciada), conversación (hablar con personas o con un tutor) e inmersión (leer y escuchar contenido real). Identifica primero tu punto débil y después la aplicación. Combinar dos categorías suele funcionar mucho mejor que ir saltando de una app a otra cada dos semanas.

Empieza por el diagnóstico, no por la tienda de apps

Descargar cinco aplicaciones a la vez es la forma más rápida de abandonar en dos semanas. Antes de instalar nada, contesta a una pregunta: ¿qué te frena exactamente? Si no sabes montar una frase en pasado, te falta estructura. Si lees sin problema pero te quedas en blanco al hablar, te falta práctica oral. Si pierdes el hilo de una serie en cuanto quitas los subtítulos, te falta vocabulario. Y si haces bien los ejercicios pero un artículo real te resulta ilegible, lo que te falta es contacto con inglés auténtico. Cada uno de esos cuatro huecos tiene su propia categoría de aplicación, y ninguna las cubre todas por mucho que lo prometa la ficha de la tienda. El fallo típico es pasarse meses repitiendo gramática cuando el problema era el miedo a hablar. Primero el diagnóstico, luego la herramienta.

Curso estructurado y memorización: la base

Si te falta estructura, necesitas una progresión ordenada. Duolingo es gratuito con anuncios y funciona muy bien para crear el hábito, aunque se queda corto cuando quieres producir frases propias. Busuu y Babbel se parecen más a un método clásico, con lecciones por niveles y corrección. Y hay material gratuito y serio en LearnEnglish del British Council y en BBC Learning English, con gramática explicada y contenidos organizados por niveles del MCER. Si lo que te falta es vocabulario, la categoría es otra: repetición espaciada. Anki es la referencia, gratuita en ordenador y en Android (la versión de iPhone es de pago), con una interfaz austera que espanta a mucha gente. Quizlet y Memrise entran mejor por los ojos. El truco, con cualquiera de las tres, es el mismo: crea tus propias tarjetas con palabras que te has encontrado leyendo o viendo algo, en lugar de tragarte listas genéricas de mil términos que nunca vas a usar.

Conversación: hablar es una habilidad aparte

Entender inglés y hablarlo son dos músculos distintos, y ninguna app de ejercicios entrena el segundo. Si te bloqueas en una reunión o pidiendo algo en una tienda, tu categoría es esta. Hay dos vías. La primera son las clases por videollamada: italki y Preply funcionan como un mercado donde eliges tú al profesor o al tutor, y Cambly te pone en contacto con nativos casi al momento. Pagas por hora, así que compensa llegar con el tema preparado. La segunda vía es el intercambio: en Tandem y en HelloTalk hablas con gente que aprende español y te devuelve el favor en inglés, sin coste, a cambio de paciencia por ambas partes. Sea cual sea la vía, la regla no cambia: en esa media hora tienes que hablar tú la mayor parte del tiempo. Si el profesor explica y tú asientes, has pagado por una clase de escucha.

Inmersión: leer inglés de verdad, todos los días

Esta es la categoría que casi todo el mundo se salta, y la que más rinde a medio plazo. La idea es sencilla: se aprende un idioma leyéndolo y escuchándolo mucho, sobre temas que ya te interesan. No hay lección, hay exposición repetida. Las herramientas de esta categoría no enseñan, acompañan. Language Reactor pone subtítulos dobles en Netflix y YouTube y te deja pinchar cualquier palabra. LingQ y Readlang hacen lo mismo con textos y guardan lo que has consultado. Los podcasts para nivel intermedio y la prensa en inglés completan el cuadro. Yaply trabaja sobre el rato que ya pasas en X y en Reddit: traduce publicaciones y mensajes privados dentro del propio hilo, con el original visible al lado (la traducción nativa de X no llega a los mensajes privados), convierte las palabras que te cruzas en pequeños retos y traduce también lo que escribes, para que publiques en inglés natural. Cuesta 9 dólares al mes y no sustituye a un curso: es lectura diaria, no gramática.

Cómo hacerlo con Yaply

  1. 1

    Escribe tu hueco en una frase

    Antes de instalar nada, termina esta frase: «me falta ___». Estructura, vocabulario, práctica oral o contacto con inglés real. Si dudas entre dos, quédate con la que más vergüenza te da, suele ser la buena. Apúntala en el móvil. Esa frase decide qué categoría de app te toca y, sobre todo, cuáles puedes ignorar sin remordimiento.

  2. 2

    Elige una sola app de base y dale un mes

    Una aplicación de tu categoría principal, no tres. Un mes seguido, en una franja fija: el café de la mañana, el metro, la cola del supermercado. Si a las cuatro semanas no la has abierto casi todos los días, el problema no es la app, es el hueco que le has asignado en tu horario. Cambia el hueco antes de cambiar de aplicación.

  3. 3

    Convierte lo que te encuentras en tarjetas

    Cada vez que una palabra te bloquee en una serie, un artículo o una conversación, guárdala. El fin de semana, pásala a tarjeta con la frase completa donde la viste, no la palabra suelta. Veinte tarjetas tuyas valen más que un mazo prefabricado de mil, porque cada una arrastra un contexto que ya has vivido y que te ayuda a recuperarla.

  4. 4

    Mete inglés real en un hueco que ya existe

    No busques media hora nueva, aprovecha una que ya gastas. El feed, el trayecto, la comida. Subtítulos dobles en lo que ya ves, un podcast en el paseo del perro, o el propio timeline traducido junto al original con Yaply si pasas ahí un rato cada día. La clave no es el volumen, es que no dependa de tu fuerza de voluntad.

  5. 5

    Reserva una conversación al mes como control

    Una clase o un intercambio al mes, sin guion preparado. Es incómodo y justo por eso funciona: es el único momento en el que compruebas si lo estudiado te sale por la boca. Apunta las tres cosas que no supiste decir y conviértelas en tu material de la semana siguiente. Es el examen más barato y más útil que tienes a mano.

Preguntas frecuentes

¿Se puede aprender inglés solo con apps?

Hasta cierto punto. Cubren muy bien la entrada (leer, escuchar, memorizar vocabulario) y bastante bien la gramática básica. Donde se quedan cortas es en hablar con otra persona en tiempo real, con sus interrupciones, su acento y su ruido de fondo. Un plan realista combina una app de base, exposición diaria a inglés auténtico y algo de conversación con humanos, aunque sea una vez al mes.

¿Cuál es la mejor app gratuita para aprender inglés?

Depende de la categoría, no hay una que gane en todas. Para el hábito, Duolingo en su versión con anuncios. Para gramática explicada y niveles del MCER, los materiales gratuitos de LearnEnglish (British Council) y BBC Learning English. Para vocabulario, Anki en ordenador y Android. Para inmersión, la versión gratuita de Language Reactor sobre Netflix y YouTube. Para hablar, Tandem o HelloTalk.

¿Cuánto tiempo hay que dedicarle al día?

Menos del que crees, pero a diario. Quince o veinte minutos cada día rinden más que dos horas el domingo, porque la memoria de vocabulario se apoya en repasos repartidos en el tiempo. Si un día solo tienes cinco minutos, haz las tarjetas y salta la lección. Lo que frena el progreso no suele ser la falta de tiempo, es cortar la racha semanas enteras.

¿Sirven estas apps para preparar el B2 o el C1?

Para subir el nivel de fondo, sí. Para el examen, no bastan: los formatos de Cambridge, Aptis o la EOI tienen sus propias reglas y trampas, y hay que entrenarlos con material oficial y modelos de prueba cronometrados. Lo habitual es apoyarse en las apps durante meses para vocabulario y exposición diaria, y añadir un preparador o un curso específico en las semanas previas.